Tropieza la madrugada
vacila el fuego claro,
un pecho se sacude
con soledades viejas
y derrama carmines
salpicados de tristeza.
En el mar silencioso
ella fluye, flota calma,
porfiada a la duda
y con aliento de lucha,
insiste ceñida
a la savia Mecánica.
Mujer de cantos dormidos
lila color y gracia,
respira manos de amores,
escucha a las abejas,
vuelve a sentir las flores
abre los ojos. !Despierta!


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