Exquisito botón de rocío llegaste al mundo una mañana de mayo para llenar mi vida de colores y hacer del día de las madres la mejor fiesta del año.
Mis manos llenas de ansiedad la tomaron con dulzura era increíble su ternura y delicadeza quedé fascinada con tanta belleza.
Sonrisa bonita y ojos preguntones rostro fino y aroma de miel que le dirían las mariposas en el camino para que en un giro decidiera su vida y en firmes puntillas bailara ballet.
Y llenó para siempre mi vida de carmines de sueños y maravillosos arlequines. Pintó mi poesía con achocolatados besos, también me llenó de un inmenso orgullo, y de un futuro salpicado de miedos.
El tiempo, astuto ladrón, aparentó no corría. Y de pronto una tarde en tierras lejanas mi niña, convertida en hermosa mujer se despidió de mi, de mis brazos, me dejó sin su aroma de miel.
Aunque extraño la dicha de verla en mis días satisfecha y orgullosa llevo la vida al pensar en aquella niña de manos gorditas que, aunque ya no necesite de las mías, será siempre mi pequeña niña, mi niña chiquita, de chocolate y miel.
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