Un suave susurro llega hoy en el viento Me anima el aroma que trae Eres tú, madre querida Es tu perfume que danza entre las flores tu presencia es lluvia de amores.
Eres tú, madre querida La orquídea púrpura te siente y saluda También las cayenas se inclinan En filas las calas corean una balada ¡Es ella! comentan con la ardilla.
Eres tú, madre querida Los pajaritos se alborotan Y las guacharacas se espabilan El gato no entiende que pasa Y despierta a la gata, antes dormida.
Ese aroma que a todos asombra Eres tú, madre querida que cada veintitrés de junio nos visitas para soltar de nuevo bendiciones y llenar el jardín de tantos colores que hasta el sol naciente se maravilla.
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