Categoría: Relatos
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Cruzando sin sostén la primera esquina

La mujer recordó que de joven siempre sus sostenes regresaban a la casa dentro de la cartera, y no era por encuentros amorosos ni mucho menos, es que solo los soportaba medio día puestos.
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Despeinando el olvido

Amor de juventudllegaste a despertarme de madrugada fue como rocío fresco un suave perfume teñido de ruboresqué dulce lavó mi cara. Bonito muchacho nacido en juliocon cáncer por signoy marcado por la nostalgia, llegaste hoy de nuevotocando la almohada revolviendo recuerdos dormidos despeinando el olvidoy seduciendo el alma. Aunque solo estés en mi memoriao en versos en papel desgastado,a razón…
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Imitando gaviotas

Había decidido disfrutar del fin de semana cómo fuera, por lo que con nuevo impulso, retomé el pretencioso ritual de tomar el desayuno rodeada de mar azul, y no, como de costumbre, en el comedor del apartamento.
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Aquellas esquinas maracuchas

Eran casi las cinco de la tarde y el calor aún apretaba como si fuera mediodía. A pesar de la sombra del gran árbol de mangos, los dos cocoteros, el tamarindo y la espigada mata de nísperos, el viento que soplaba en el patio de la casa parecía venir del mismo infierno.
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Cada tercer domingo de junio

Tampoco tenía sentido escribir una carta para contarle cuanto lo extrañaba. ¿Como podría extrañarlo si no lo recordaba? Pero si lo extrañaba. Muchísimo.
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Ya sé lo que sienten las cucarachas

Viaje a infiernos con humo blanco, unos de veneno y moscas, otros de mascarilla rociando frío. La vida es dudosa a través de lentes empañados
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Aguacero de aromas

Apenas entró en el lugar, el aguacero de aromas de platos típicos árabes recién hechos la inundó por completo, y de repente, ya no era dueña de sí
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De la mano nos fuimos

Arrastrando las pesadas maletas salió con su menor hija rumbo a Buenos Aires, dejando atrás el silencio y la oscuridad de una casa que se quedaba sola, por primera vez, en mucho tiempo
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Mercurio retrógrado

Totalmente arrepentida de haber tomado la llamada, la acalorada mujer frente al volante de la camioneta, entre los gritos desesperados de su amiga y el ruido de la calle, pudo entender algo sobre una tragedia con mercurio retrógrado, la poceta, y su teléfono.
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Entre corcheas y zapatillas de ballet

Era una casa derruida y antigua adaptada por la fuerza a las funciones educativas. Las habitaciones se habían convertido en salones de clases, y el recibo en sala de espera
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Lluvia

Un viento frío recorría la casa y lucía más oscura de lo habitual. “Es la lluvia que está mojándolo todo”, dijo mi madre de 90 años
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Un lunes de enero

Aún no amanecía cuando sonó el despertador. El cansancio me golpeo como en otros días y, no pude sino removerme despacio entre las suaves y cálidas sábanas
